G U A D A L U P E V I C T O R I A .
SEMBLANZA.- Político y general
mexicano, nace en 1786 y muere en 1843. Su verdadero nombre, Manuel Félix
Fernández, Nace en Tamazula, Durango y Muere en Perote, Veracruz.
Se alisto en el ejército independiente
en 1811, luchando en Oaxaca en 1812 y en Veracruz, provincia que gobernó de
1814 a 1817.
Iturbide lo mantuvo retirado de la
política, pero al proclamarse la República en 1822, fe electo presidente de la
República.
Organizó la economía, creó la marina
mercante, estableció relaciones diplomáticas con otros países y abolió la
esclavitud. En 1839 se retiró a la vida privada.
Generalmente usamos el seudónimo
Guadalupe Victoria, para nombrar a Miguel Fernández Félix, según el Diccionario
Enciclopédico Universo, Tomo 12; o Manuel Félix Fernández según el Diccionario
Enciclopédico SALVAT Tomo 12.
Se establece confusión También sobre
el lugar de su nacimiento, que se señala en Durango.
Para conocer otra opinión transcribo
un párrafo de México a Través de los Siglos, Tomo III 1968, Que dice.
La segunda mitad del año 1911 se llenó
de partidas armadas, al frente de las cuales se puso don Félix Fernández,
oriundo de Sonora que acababa de hacer sus estudios de jurisprudencia el
Colegio de San Ildefonso de México y que había de hacerse famoso en la historia
de México, con el nombre de Guadalupe Victoria.“
Hubo un momento en que parecía
sofocada la Revolución de independencia. Mier y Terán, Victoria, Rayón, Bravo y
Guerrero, sostenían la lucha que todos creían próxima a extinguirse.
Reunidos en el cuartel general 5,000
hombres, rodeado Morelos de Matamoros, los Galeana, Miguel y Víctor Bravo,
Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero y Manuel Mier y Terán, a quien nombró
Comandante General de Artillería y salió de Tehuacán el 10 de noviembre hacia
Oaxaca; en tanto Izúcar y Tehuacán, abandonados fueron ocupados por los
realistas.
Catorce días tardaron para llegar al valle de Etla, a
penas tomada la villa, el 24 de noviembre Morelos intimó rendición a Saravia.
La angustia se apoderó de los habitantes
de la ciudad. El obispo Bergosa y Jordán, salió oculto del convento llevándose
a su familia y sus caudales.
Antes de las 10 de la mañana del 25,
las columnas de Morelos emprendieron el ataque; tras dura lucha los parapetos
fueron cayendo.
Uno de los últimos en caer fue el del
Juego de Pelota; atacó el coronel Guadalupe Victoria, quien lanzó su espada
hasta donde se hallaban los realistas, gritando ! Va mi espada en prendas, voy
por ella ¡ Se arrojo al foso que defendía la posición y pasando a nado llegó al
pie del parapeto seguido de sus soldados y momentos después se hacían dueños de
la fortificación. González Saravia fue hecho prisionero cuando huía a pie por
el camino de Tehuantepec.
Al inicio de 1815, victoria era dueño
de la carretera que unía Veracruz y Jalapa, fortificado en el Puente del Rey,
estorbaba el paso de las tropas realistas y los convoyes cotidianos, algunos
custodiados por Aguila, quien hizo intentos frecuentes para forzar las
posiciones de Victoria y fue rechazado en varias acciones entre enero y abril.
Se retira Rayón a Zacatlán, Rosains
quedó al mando de Veracruz, pero muchos de los comandantes que alzaban las
banderas de la Revolución no estaban dispuestos a sujetarse a su autoridad,
entre ellos sobresalía José Antonio Martínez. Rosains lo hizo matar, afirmando
que murió por su actitud hostil, suceso que tuvo efecto en mayo.
Para el 22 de junio Victoria
desbarataba un gran convoy que iba de Jalapa a Veracruz; estos y otros triunfos
de Victoria determinaron que los comerciantes veracruzanos pagaran las
pensiones que estableció Rosains.
Informado Rosains que Victoria y otros
jefes de la provincia de Veracruz desconocían su autoridad, se dirigió a
castigarlos. Salió de Cerro Colorado en dirección a Huatusco y lo hallo
abandonado y el 27 de julio marcho rumbo a San Juan Coscomatepec. Al llegar a
la Barranca de Jamapa se detuvo, pues al otro lado se encontraban Corral y
Montiel atrincherados.
Se efectuó una conferencia en la que
Terán trató de aniquilar a Rosains. Terán el 20 de agosto de 1815 se alzó con
el mando y aprendió a Rosains, su antiguo jefe. Cargado de Grillos fue
conducido a Huatusco y enregado a Guadalupe Victoria, quien se negó a
guardarle, por lo que se lo llevaron a Zacatlán.
Rosains logró escapar cerca de Calco,
se acogió a la casa del cura de
Ixtapalapa y desde allí escribió al Arzobispo Fonte en solicitud de indulto,
que le fue concedido el 14 de octubre.
Fijo su residencia en Puebla y vivió
hasta un año después de consumada la independencia.
Poco antes de la caída de Rosains,
Victoria aumentaba su renombre combatiendo en su posición favorita, el Puente del Rey.
La posteridad no ha admitido atenuante
al proscribir a Rosains y la patria no lo cuenta tampoco entre sus ilustres
defensores.
La terminación de la Guerra con
Francia, permitió a Fernando VII, enviar a las colonias americanas un número
considerable de tropas.
Al mando del general Pablo Morillo, envió
10,000 hombres al Virreinato de San José Bogotá.
Preparó otro numeroso ejercito, que
más tarde habría de dirigirse a Buenos Aires.
Pidieron los comerciantes que las
tropas de 2 000 hombres que debía embarcar para Panamá, a las órdenes del
brigadier Fernando Miyares y Mancebo, se destinaran a la pacificación de la
Nueva España y lo obtuvieron; llegó la expedición a Veracruz el 18 de julio de
1815.
Lo primero que hizo Miyares fue alejar
de la costa malsana a la tropa, conduciéndola a Jalapa. Estudió el terreno y
propuso a Calleja un plan para abrir al tráfico la carretera nacional y el
camino Veracruz Puebla, pasando por
Córdoba y Orizaba.
Calleja no solo aceptó, sino que puso
bajo se mando, la administración militar
que comprendía Jalapa, Perote, Orizaba y Córdoba, que se nominó Comandancia
General de los Valles.
El 20 de julio Miyares dispuso el
traslado de los equipajes de sus tropas.
Victoria mando reforzar las defensas
del Puente del Rey. Miyares llegó el 24 ante los frentes de los independientes
y ordenó el ataque; Victoria que lo defendía se retiró a Nautla. Lo siguió
Armiñán acompañado del coronel Marques Donayo, durante muchos días Victoria
sostuvo reñidos encuentros con las tropas de aquellos, que abandonaron la
persecución a mediados de marzo.
Victoria acampó en Alto del Tisar no
lejos de Misantla. Estos descalabros desalentaron a los independientes de la provincia
de Veracruz, acogiéndose algunos al indulto y otros como José Santos Castañeda,
que suplicaba al virrey “ que reciba
benignamente mis votos y que me conceda su superior licencia para dirigirme en
primera ocasión hasta los pies del trono de mi ofendido rey, la más sumisa
representación que pueda hacerle “
Con más decoro se acogió al indulto
don Carlos María de Bustamante, que el 8 de marzo se presentó al comandante del
Plan del Río. De allí se fue a Veracruz y fue preso al abordar el bergantín Baer
y en Ulúa, tratado con gran rigor que se
suavizó en corto tiempo. El Insurgente
don Manuel Nuñez se había presentado en Pátzcuaro.
Llegó a Tehuacán en mayo de 1816, don Guillermo Davis Ribersón
que se acercaba a Terán para venderle
4000 fusiles; Convino en ello Victoria dejando pasar los fusiles por Boquilla
de Piedra, mediante un derecho de
tránsito.
Tomado el fuerte de las Palmillas.
Hevia ordenó buscar a Victoria cuyo paradero se ignoraba; asolaban las comarcas
que iban recorriendo.
Volvió a tomar las armas el comandante
Vargas que se había acogido al indulto en 1817, se empeñó en fuertes combates
con el coronel Rincón, hasta que fue muerto por alguno de sus compañeros.
La revolución se había propagado
por la provincia de Veracruz, en la zona
que rodea aquel puerto se levantaron en armas los habitantes a la voz de
Guadalupe Victoria, quien después de vivir errante por los bosques durante dos
años apareció por el rumbo de Santa Fe y el 20 de abril de 1821, dirigió una
proclama a los costeños en la que invitaba
a la unión y la constancia, para poner punto final a la Independencia.
Cayeron en poder de los independientes
el puerto de Boquillas de Piedra, el fuerte de Antigua, el Puente del Rey y los indios de Coxquihui persiguieron a
Llorente.
A fines de mayo, a excepción de la
capital, la provincia se había levantado en armas.
Victoria ofreció a Santa Anna que
serviría a sus órdenes pero este último lo hizo reconocer cono jefe supremo de
la provincia, tanto por su mayor graduación, como por los servicios prestados a
la causa de la patria.
Iturbide había salido de Valladolid
hacia San Juan del Río, el 7 de junio del 821, a corta distancia de Querétaro
el Brigadier Lucas destacó una sección al mando del coronel Bocinos, para
que reconociera el ejército enemigo; al
pasar por la Barranca de Arroyo Hondo, Bocinos atrás de Iturbide, arrollaron a
los realistas.
Fue la acción de 30 contra 400,
según lo dijo Iturbide cuando premió el
valor de su escolta.
Allí se presento Victoria para hacerle modificar la
idea de llamar al trono a Fernando VII y
que se propusiera a otra persona y reflexionar sobre algunos principios del
Plan de Iguala.
La situación se presentaba de manara
que se pensara que Victoria se designaba él mismo y no concedió a Victoria
ningún grado en el ejército.
El historiador Bustamante observa que
Victoria que llevaba un plan concebido por él mismo para la felicidad de la
patria.
A principios de 1822 la oposición al
gobierno llegaba a ser alarmante. Domínguez envió un informe que desenmascaraba
un complot en que se involucraban importantes personajes: Miguel Barragán,
Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo.
Llegado el 27 de octubre, día
destinado al juramento de la independencia. A la 10 de la mañana el
ayuntamiento hizo el juramento. A medio día se publicó un bando concediendo
indulto a los sentenciados a muerte; a las 4 de la tarde celebró una gran
procesión cívica, con el pendón imperial , diciendo sucesivamente a los
cuatro vientos, México, México, México,
jura la independencia del Imperio Mexicano bajo las bases del Plan de Iguala y
Tratados de Córdoba. El pueblo respondía, así lo juramos.
Hablábase entonces de complots y conspiraciones, una de
ellas la fraguaron los jefes de insurgentes. Reunidos en la casa de Miguel Domínguez, ex Corregidor de Querétaro,
y sabiendo que Negrete profesaba ideas liberales, le escribieron a Guadalajara,
Negrete remitió la cartas a Iturbide,
descubierta la conspiración fueron detenidos
Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo, el brigadier Barragán, el Lic. Juan B
Morales, Borja, varios oficiales de graduaciones diversas y los padres Jiménez
y Carvajal. De la causa que se instituyó, no resultó ningún cargo por lo que
fueron puestos en libertad, excepto Victoria, que según la historia se pudo
fugar de la prisión.
A iniciativa de Bustamante el Congreso
pidió desistir de la causa formada a don Guadalupe Victoria, nombrado diputado
por Durango y que por tanto no podía asistir al Congreso.
La comisión dictaminó que siendo ajeno del
cuerpo legislativo el conocimiento de las causas, se esperase la conclusión de
la que se estaba formulando a don Guadalupe Victoria.
Bustamante solicitó un salvoconducto
para que pudiera asistir al Congreso. Victoria se mantuvo oculto, hasta que
sucesos posteriores lo obligaron a abandonar su retraimiento.
El Congreso se dio a formar un
gobierno provisorio con el título de Poder Ejecutivo, compuesto de tres
personas, que fueron don Nicolás Bravo,
don Guadalupe Victoria y don Pedro
Celestino Negrete.
Hallándose ausentes Bravo y Victoria,
eligieron en calidad de suplentes a don José Mariano de Michelena y a don José
Miguel Domínguez. Se nombró para el despacho de todas las secretarias a don
José Ignacio García Illuecas.
Transcurrió el tiempo y el Congreso se
encargó de la abdicación de Iturbide.
El Congreso ordenó que se publicara el
proyecto de bases de la República Federativa, el 21 de mayo de 1823 en el que
se declaraba “ La nación mexicana adopta
para su gobierno la forma republicana, representativa, popular federal “
La presencia de Guerrero, que
sustituyó a Bravo, al ausentarse por la expedición de Guadalajara y de Victoria
en el poder, dio aliento a los insurgentes deprimidos por Iturbide.
El 19 de julio el Congreso expidió un
decreto en el que declaraba beneméritos de la patria en grado heroico a
Hidalgo, Allende, Aldama, Abasolo, Morelos, Matamoros Leonardo y Miguel Bravo,
Hermenegildo Galeana, Jiménez, Mina, Moreno y Rosales.
Por decreto posterior se agregan como
igualmente Beneméritos los nombres de Barragán, Muzquiz, Ramos Arizpe, Victoria,
Ignacio Rayón y Vicente Guerrero.
La sociedad volvió a inquietarse al
saber que de Veracruz a Jalapa habían pasado los señores Oses e Irisarri,
comisionados por el gobierno español.
Entran en relación con el general
Victoria y regresaron a San Juan De Ulúa, sin haber concretado ningún arreglo.
Pocos días después un general Lemaur, que
había sustituido a Dávila en el mando de la fortaleza, rompió fuego
contra Veracruz, haciéndole grabes daños a la ciudad y a los arreglos
encaminados entre México y España, iniciados por Victoria.
Parecía haber desaparecido el espíritu de discordia contra los españoles,
se creía que podían ser un obstáculo para la independencia, en lo que había más
pasión que verdad, pues los españoles radicados en México, habían formado familias, fincado bienes, establecido
industrias y podían ser llamados nacionales.
Sin embargo el coronel Antonio León y
su hermano Manuel resucitaron en Oaxaca el proyecto del coronel Hernández y el
general Lobato, promovido en Cuernavaca y en la capital, consistente en
despojar a los españoles de sus empleos. La primera víctima fue don Cayetano
Machado, receptor de alcabalas de Huajuapan, el cual fue asaltado y muerto por
el sargento Trinidad Reina.
El movimiento atiespañol era tan
alarmante que se envió a Victoria para sofocarlo. Victoria ordenó que se
instruyese causa a los culpables. Reina declaró haber procedido por órdenes de
Lamadrid y acusó a los hermanos León. Lamadrid y Reina sufrieron la pena
capital, León fue indultado por el Congreso.
Entre tanto en México continuaba
la redacción de la constitución federal,
Zavala por morosidad y Alamán enemigo de la federación, afirmaban que los
diputados no hicieron más que mal copiar la constituciones francesa y norteamericana.
Es opinión que fue un pacto ente lo
nuevo y lo antiguo, concediéndose la federación a cambio de los privilegios que
habían gozado y seguían gozando el clero y el ejército. Elementos que no encontraron ni en Francia ni en los Estados
Unidos.
Llegó el momento de elegir presidente
de la República, la opinión se dividió entre Victoria, Bravo y Guerrero.
Los sufragios favorecieron a Victoria,
Bravo fue electo Vicepresidente.
El 4 de octubre de l824, el Congreso
proclamó la Constitución.
Inglaterra envió a sus diplomáticos
con instrucciones de celebrar un tratado de amistad y comercio. Presentado el
tratado, México no lo consideró admisible. Victoria nombró agentes especiales
para resolver el asunto. Se llegó a un acuerdo que finalmente no fue aceptado
por los ingleses.
Inglaterra envió a Mr. Morrier, quien
logró la concesión de que el tratado se ajustara en Londres y para el caso
Victoria nombra a Sebastián Camacho .
El reconocimiento de la independencia
y la celebración de dichos tratados tuvieron efecto para que compañías inglesas
explotaran en México el ramo de la minería, que benefició al país con grandes capitales que derramaron en la
República 30, 000, 000. de pesos, que produjeron bienestar.
La masonería tomó extraordinario
desarrollo. Se dio motivo al establecimiento del Rito York, que estimuló al
Escocés que ya existía y publicaba el periódico El Sol.
El rito York creado por Victoria,
publicó un periódico que tituló “La Aguila Negra”, y en 1815 contaba con
cinco logias y promovió la educación.
Los Escoceses publicaban El Observador
en el que escribían del Campo, Quintero,
Tagle, don Florentino Martínez, el Dr. Mora. etc.
La publicación de periódicos iba en
aumento, en Veracruz El Mercurio, que redactaba el español don Ramón Ceruti,
demócrata; en Yucatán, se editaban dos, uno de los cuales se llamaba “ El Yucateco “, En Jalapa, El Oriente, en
México, además de La Aguila y el Sol, El Correo de la Federación y no faltaban
en Puebla, Michoacán, Guadalajara, San Luis Potosí, Oaxaca, periódicos que
revelaban el espíritu público.
Los cubanos refugiados en México,
formaron una asociación llamada la Junta Protectora de la Libertad Cubana, de
tal manera que pronto muchos generales, diputados y senadores mexicanos tomaban
parte activa en ella.
El Presidente Victoria pretendía que
el Congreso le autorizara para enviar una expedición de auxilio a La Habana,
pero desistió al fin por ser una aventura para la cual no estaba autorizado.
En 1826 salió don Tomás Salgado del
encargo de Hacienda, lo reemplazó don Francisco García, versado en asuntos
financieros. Para remediar el desorden de la secretaría, propuso cambios
importantes en el personal, pero Victoria no los aceptó, por lo que García, al
mes, dimitió la cartera.
En una reseña histórica, Tornel
afirma, que a García le faltó resolución y temía comprometer su buen nombre.
Los problemas económicos de México se
contenían : En la detención de pagos de la Casa Barclay, Herring, Richardson y
Compañía, que dejaban de satisfacer letras giradas por el Ministro de Hacienda, Ignacio Esteva, cercanas
a los 500 000 Pesos.
Poco tiempo antes había quebrado la
Casa Goldmit, perdiendo el Gobierno de México
$ 100, 000.
Vicente Rocafuerte encargado de los
negocios de México en Londres, sacó de la Casa Barclay 63, 000 libras
esterlinas para prestarlas a Colombia, sin réditos y Colombia no pagó durante
treinta años; hasta 1856 o 57 se enajenó tal cantidad a un comerciante que la
tomó a vil precio.
En quiebras, préstamos sin intereses,
malas compras y pagos de deudas atrasadas, desaparecieron 22,800,000, pesos.
Señalan al gobierno de Victoria como
el más venturoso, sin embargo su administración no fue la más feliz, en 4 años
se malversó el producto de los empréstitos de Londres.
Por la retirada de García del
ministerio de hacienda, vuelve José Ignacio a
desempeñar el cargo, solicitó de las cámaras que autorizaran al gobierno
para tomar de las aduanas marítimas, dos terceras partes en numerario y una en
créditos, para salir del apuro, el Congreso aprobó la operación.
Los derechos del fisco constituyeron
una operación ruinosa, en consecuencia se cernía sobre el erario una deuda
flotante con gran provecho para los agiotistas.
En diciembre de 1827, un hombre de
carácter feraz, insurgente antiguo, logró reunir 2 000 hombres y prometió no
dejar las armas hasta que los españoles salieran de la República. Lo comunicó a
Zavala, también a Guerrero, en comunicación de 16 de diciembre.
El teniente coronel Espinosa levantó
en los llanos de Apam 500 hombres de caballería con el mismo propósito. Hubo
otros levantamientos en Toluca y Acapulco.
El 1 de octubre la legislatura del
Estado de México expidió el decreto de expulsión de los españoles de todo el
Estado. El más vehemente promotor fue el cura de Yautepec, don Epigmenio de las
Piedras.
La partida mandada por espinosa sirvió
de mucho a la revolución proyectada por los escoceses que buscaban un jefe
intachable, Nicolás Bravo, no obstante su investidura de Vicepresidente de la
República, se puso a la cabeza de la revolución armada.
Cuando se sintieron preparados, publicaron un
plan patrocinado por un coronel llamado Manuel Montaño. El plan propugnaba
la reorganización del gobierno,
destrucción de las sociedades secretas, la expulsión del representante de los
Estados Unidos y el cumplimiento exacto de la Constitución.
Victoria supo con pesar los
compromisos contraídos por Bravo; comisionó a individuos de su confianza, sin
fruto. Se negó autorizar su prisión y afirmó. Para que se justifiquen las
providencias del gobierno contra el señor Bravo es indispensable que el mismo
ponga en evidencia su conducta a los ojos de la
nación.
Rasgo tan noble que muestra el temple y el
carácter del general Victoria.
El 31 de diciembre de l827 salió Bravo
de la capital rumbo al Mezquital. En México quedaban don José Antonio
Facio y don Pedro Landeros, para provocar la revolución.
El Gobierno del Distrito Federal se
encargó a Esteva y se dio a general Guerrero el mando de una división que debía
operar sobre los pronunciados.
Ante tales precauciones del gobierno
Facio y Landeros consideraron inútil
toda tentativa y se pusieron a salvo.
Entre tanto Bravo se dirige a
Tulancingo y se parapetó para recibir a
Guerrero, quien cayo sobre dicha
población sin dar tiempo a bravo para preparar su defensa.
Tulancingo fue atacada el 6 de enero
de 1828 y después de una débil resistencia, fueron hechos prisioneros todos los
jefes rebeldes. Antonio López de Santa Anna, que ocurrió al campo de guerrero,
sirvió activamente a pesar de que estaba comprometido con los sublevados.
Los generales sublevados, Barragán y
Armijo, corrieron la misma suerte que Bravo y Berdejo.
La buena fe y los deseos de evitar la
efusión de sangre los decidió a aceptar
un armisticio que propuso Guerrero.
En los hechos de Tulancingo se observó
que los Escoceses estaban dispuestos a jugarse el todo por el todo. Esperaban
que el Plan de Montaño repercutiera en toda la República, pero solo sacudió el
plan al gobierno de Veracruz.
Es de advertir que los historiadores
que tratan el suceso de Tulancingo,
atribuyen a Santa Anna la intención de adherirse a los pronunciados, pero que
desistió de su propósito al ver la superioridad de las fuerzas de que disponía
el gobierno.
El diputado don Manuel Carpio redactó
un manifiesto que no explicaba satisfactoriamente la actitud de aquella
corporación, que comisionó además a dos de sus miembros para que hicieran una
retractación ante el gobierno general y garantizar que las autoridades de
Veracruz no volverían a turbar la paz
pública.
El Presidente Victoria recibió a la
comisión cordialmente y se convino en que Santa Anna marchara luego a
encargarse de la administración de Veracruz.
Mientras Victoria daba muestras de
carácter benigno, don José María Tornel, gobernador del Distrito Federal,
testimoniaba su carácter arbritario y su dureza de alma. Mr. Lissautte,
director del Instituto de Jalisco, donde enseñaba matemáticas, publicaba el
Tribuno. Sospechando que los mejores artículos salían de la pluma de Lissautte, fue condenado a
destierro. Bajo la protección de Zavala se mantuvo un día en el Estado de
México; para cumplir una diligencia, pasó al Distrito Federal. Tornel lo hizo
detener y lo embarcó para Nueva Orláns.
Lissautte regresó a México a ocupar su destino en Guadalajara.
Al acercarse las elecciones agosto de
l838, para presidente y Vicepresidente, se hallaron frente a frente guerrero y
el ministro de Guerra, don Miguel Gómez Pedrza.
Guerrero estaba considerado como un
héroe nacional, pero amaba a su gente, los humildes y rehuía el trato con los
cultivados. Advertía los defectos de su educación, los errores de su lenguaje y
algunos de sus modales rústicos.
Pedraza no tenía los defectos de
Guerrero, pero tampoco sus cualidades.
Los escoceses, casi todos generales,
notables del clero y mucha gente ilustrada, formaron partido que cobró fuerza por los españoles que se
declararon por Pedraza.
Los yorkinos, por su parte atacaban
los sentimientos religiosos del pueblo e hicieron de la prensa un lugar de
insultos y falsedades, que los escoceses adoptaron también.
Los objetivos finalmente eran Guerrero
y Pedraza.
Celebradas las elecciones Pedraza
reunió la mayoría que exigía la
Constitución.
Zavala, asienta que Pedraza empleó a
las tropas para sus fines.
El 13 de septiembre se publicó en
México un escrito titulado, Levantamiento del general Santa Anna o Grito de
Libertad. Anunciaba lo que tres días después sucedería.
Santa Anna al frente de 800 hombres se
trasladó de Jalapa a Perote y en la fortaleza declaró que no dejaría las armas
hasta que Guerrero sustituyese a Pedraza.
El Congreso por su parte declaró
fuera de la ley a Santa Anna el 17 de
septiembre.
El gobierno preparaba fuerzas
bastantes para sofocar en su cuna el escándalo y hacer que Santa Anna y sus cómplices desaparecieran.
No concluidos los preparativos, se
supo en México que el general Montes de Oca y el coronel Juan Alvarez, en el
sur, ocupaban la plaza y Castillo de Acapulco y proclamaban el plan Santa Anna.
Gran parte del Ejército no era adicto
a Pedraza, por lo que no podía desplegar su severidad.
Por su Parte Lorenzo de Zavala,
declarado por el Congreso, con lugar a formación de causa y tenazmente
perseguido por el Ministro de Guerra, se refugió en la Capital la noche del 29
de octubre, suponiéndose que lo acompañaban propósitos revolucionarios, pues
estuvo siempre en contacto con personas enemigas del gobierno.
Permaneció oculto hasta el 30 de
noviembre, fecha en que don Santiago García y don José María de la Cadena
Ocuparon el edificio de la Acordada
donde había depositados mucho parque y piezas de artillería.
Este pronunciamiento a favor de
Guerrero sorprendió al gobierno.
Se presentó en la Acordada el brigadier Lobato y propuso que le dieran el
mando, pero el coronel García se opuso. Se presentó allí Zavala el 1 de
diciembre y fue reconocido como jefe.
El gobierno encomendó a Tornel y a
Ramón Rayón el trabajo de disuadir a los sediciosos y obligarlos a deponer las
armas. La contestación fue una rotunda negativa.
Guerrero se hallaba a poco trecho de
la ciudad. Los rebeldes intimaron rendición al gobierno, el 1 de diciembre y
exigieron la expulsión de los españoles, en término de 24 horas. El Gobierno se dispuso a atacar a
los sediciosos por varios puntos.
Al mediodía del 2 de diciembre las tropas de gobierno abrieron fuego contra los
disidentes.
Una vez dado el primer impulso a la
rebelión, Guerrero se retiró a Tlahua,
no se sabe con que objeto.
Pedraza disfrazado huyó de la capital,
la noche del 3 y se refugió en Guadalajara.
Dice Alamán que Zavala para atraerse a
la gente ofreció el saqueo del Parián, donde los comerciantes eran españoles es
mayor número.
No puede explicarse la retirada en
aquel momento, del general Filisola, que se dirigió a Puebla.
Estas retiradas facilitaron la
operación de los ocupantes del Palacio de Gobierno, los amotinados, pueblo y tropas saquearon los
almacenes y continuaron con el Parián.
De nada sirvió la presencia de
Victoria en la Acordada, suplicando el cese de tanto desastre.
Zavla, jefe del movimiento dio el
primer ejemplo mandando fusilar al coronel don Manuel Garza, dando igual orden
de muerte contra el coronel Cristóbal Gil de Castro, que logró fugarse estando
en capilla.
La noche del 3 de diciembre Zavala,
acompañado de mala gente se dirigió a la casa del magistrado de la Corte
Suprema don Juan Raz y Guzmán, a Quien el mismo hirió en una mano con un tiro
de pistola.
Don Ignacio Esteva, que había vuelto a
la Secretaría de hacienda, tuvo que ocultarse.
Miguel Ramos Arizpe, que se había retirado del
ministerio de justicia, marchó hacia el interior.
Victoria había quedado abandonado y
expuesto a sufrir las consecuencias. Refiere Tornel, que decidido Pedraza a
huir, confió su intento a Victoria que no pudo disuadirlo.
Tornel y el general Lobato concertaron
una entrevista con Zavala y el presidente Victoria. Se reconvino a Zavala quien
apenas pudo solicitar que el general Guerrero ocupara el ministerio de Guerra,
en el que duró apenas siete días.
La
noticia de tan gran desbarajuste no tardo en llagara los estados, con lo que se hizo general el
trastorno.
La cámara de diputados aceptó la
existencia de un motín y declaró insubsistente la elección de Pedraza.
A principio de 1829 se instaló el
Congreso y el 12 del mismo mes anuló la elección de Gómez Pedraza, don Carlos María Bustamante
fue el único diputado que sostuvo la legalidad de la elección de Pedraza,
inmediatamente, por sufragio universal de la Cámara, se eligió presidente a
Guerrero, hecho contra el cual, solo volvió a escucharse el voto de Bustamante.
El día 1 de abril ocupó la presidencia
Guerrero, quien pensó organizar una buena administración, nombrando a personas
aptas: José María Bocanegra, Relaciones
Interiores y Exteriores; Guerra y Marina, don Francisco Moctezuma; don José
Manuel de Herrera, en Justicia y Negocios Eclesiásticos y para Hacienda nombró
a don Lorenzo de Zavala.
La situación hacendaria era muy
difícil, La Revolución de la Acordada y la expedición española que amenazaba desde comienzos
de 1829, provocando la suspensión de
envíos de mercancías a las costas y falta de importaciones que generaran
derechos; deudas de anteriores administraciones, que se amortizaban por falta
de créditos, suspensión de pagos, expulsión de españoles con sus caudales y
deudas atrasadas a empleados y al ejército.
Otra situación es la referente a los
aspirantes a puestos públicos, que se sentían merecerlos como recompensa a sus
servicios a la patria y al ingrato de Guerrero.
Se supo en México que en la Habana,
bajo las órdenes del brigadier Ignacio Barradas, se había organizado un grupo
cuyo objeto era la reconquista de México y su destino inmediato el Puerto de
Tampico.
En agosto la división española había
ocupado el puerto, Altamira y puntos inmediatos.
Venía con los expedicionarios fray
Diego Miguel Bringas, mexicano de origen, quien escribió una proclama que
exhortaba a los compatriotas a la sumisión.
Don Francisco Dionisio Vives, capitán
general de Cuba, dirigió también un manifiesto a los habitantes de la
República, donde afirmaba que Fernando VII seguía siendo soberano de América y
ofrecía, que realizada la reconquista, nadie sería molestado.
La situación de las tropas de Barradas
era difícil y carecían de víveres, se hizo sentir la presencia de las tropas
mexicanas bajo las órdenes de general Manuel Mier y Terán.
El general Santa Anna avanzó desde
Veracruz y llegó a Pueblo Viejo, distante una milla del enemigo.
El 20 de agosto se lanzó contra
Tampico y el 9 de septiembre asaltó el fortín de la Barra. El General Barradas
celebró capitulación en la que se garantizó la vida de los miembros de la
división y rindió las armas a Santa Anna.
No faltaba en México gente que con sus
escritos y su conducta trabajaba contra la
independencia, asalariados del gobierno de Madrid o por situaciones
partidistas, invitaban a la sedición al ejército.
En medio de tanto desorden el Congreso no
desatendió sus deberes y reconociendo la
gravedad de la situación revistió al Presidente de facultades extraordinarias.
La noticia del fracaso de la
expedición española llegó a México la noche del 20 de diciembre, Guerrero
estaba en el teatro, se interrumpió la representación y el regocijo no conoció
límites. A las aclamaciones Guerrero contestaba con lágrimas de gozo, pero no
supo o no quiso aprovecharlas políticamente para eliminar las discordias que se
vivían y dividían a los mexicanos.
La invasión de Barradas no favoreció a Guerrero,
la prensa fue inclemente, Guerrero tuvo que librar una orden para castigar a
los autores editores e impresores. La oposición fue tremenda.
Santa Anna trató de conseguir apoyo
para Guerrero, pero no lo encontró.
Guerrero se puso al mando de las fuerzas
del gobierno pero fue traicionado apenas en los límites de la Ciudad.
Dándose cuenta de que todo estaba
perdido se retiró a su hacienda en las montañas del sur, declarando que no era
ni presidente ni general, sino ciudadano y agricultor.
Bustamante se hizo cargo del ejército
el 1 de diciembre de 1830 , como Vicepresidente electo, formó su gabinete con
gente de bien, como Alamán y el coronel Facio.
El congreso declaró el procedimiento
justo, reconocía a Guerrero como presidente legítimo, pero incapacitado para
gobernar.
El régimen destacó una serie de espías
para vigilar a todo aquel que pareciese sospechoso.
El coronel Francisco Victoria, hermano
de Guadalupe y Juan Nepomuceno Rosains, héroes de la independencia, adictos a
Guerrero, fueron ejecutados.
Corrían noticias que había asesinos
pagados para eliminar a Guerrero. Ante
estos hechos, enfermo, decidió ponerse a la cabeza de la oposición, junto al
general Juan Alvarez.
Bustamante envió tropas federales al, mando de Nicolás Bravo y
Gabriel Armijo.
El 2 de enero de 1831 guerrero y
Alvarez fueron vencidos, Alvarez se
interno en las montañas y Guerrero partió rumbo a Acapulco para embarcarse al
extranjero.
En Acapulco conoció al capitán Italiano Francisco
Picaluga, que lo invito a comer en su embarcación y a trasladarse con él a
Huatulco, donde lo traicionó entregándolo a las autoridades. El 13 ( Otros
señalan el 14 ) de febrero de 1831 la República fusilaba otro héroe nacional.
Algunos meses ates, las evasiones de
Victoria y Salgado provocaron un clamor en los periódicos, que exigían al
gobierno “ un acto de ejemplar energía y y severidad para salvar a la patria y
salvarse a sí mismo “ según el Michoacano Libre.
El Senado aprobó el 23 de febrero el
nombramiento de plenipotenciarios mexicanos para reanudar las negociaciones con
Baudin. Recayeron los nombramientos en Gorostiza, ministro de Relaciones y en
don Guadalupe Victoria, asesorado por Mr. Pakenham. Las entrevistas comenzaron
en Veracruz el 6 de marzo del 38 a bordo
de la fragata inglesa Madagascar y a partir del 7 se celebraron en la Casa de
Correos de la plaza, habitación de Victoria.
Francia desistió de la demanda del
comercio al menudeo, de la urgencia de las declaraciones provisionales de 1827 y del castigo de las
autoridades mexicanas que hubiesen denegado justicia a súbdito franceses. El desistimiento consistió en que
esos puntos no figurasen en el tratado, con la promesa del gobierno mexicano de
que los cumpliría amigablemente, encargándose de la fe de lo pactado Mr.
Pakenham.
El 27 de abril los franceses
celebraron en la parroquia de Veracruz, solemnes honras fúnebres por los
franceses y los mexicanos muertos en la guerra.
El 28 Baudin visitó para despedirse a
don Guadalupe Victoria y el 29 dio a la vela la fragata Nereida, conduciendo a bordo
al almirante y la siguieron los demás
buques que llevaron a cabo aquella expedición, conocida en la historia de
México, por referencia a los 60,000 pesos reclamados por un pastelero francés
de Tacubaya, con el Nombre de la Guerra de los Pasteles.
Mucho alarmó al público la llegada a
Veracruz del coronel Bernard E. Bee, agente de los colonos texanos en la mañana del 8 de mayo a bordo
del paquete armado de los Estados Unidos Woodbury, que venía con objeto de solicitar
el reconocimiento de Texas.
Victoria se negó a admitirle con tal carácter y le ordeno que,
no siendo admisibles sus gestiones, volviera a embarcarse, como lo hizo Bandín
el día 29 a bordo de un buque de guerra
francés.
Guadalupe Victoria en 1839 se retiró a
la vida privada.